RESUMEN HISTÓRICO


En 1968, el caballero Fernando Pelloni abrió en Ponte Leo, en las afueras del pequeño pueblo de Fanano, junto con su hijo Antonio y su esposa Petronilla Lusignoli, la fábrica de carne curada “Salumificio Pelloni & C. S.n.c.”. Él construyó el primer matadero de la zona del Monte Cimone en un lugar donde había una antigua fábrica de hilados,, con el objetivo de ofrecer un servicio a las granjas lecheras de las montañas que criaban cerdos con suero de leche y proveer carne de alta calidad a los carniceros de todo el monte Apenino toscano-emiliano.

Durante ese tiempo, se mataban nueve cerdos a la semana y se curaban algunos jamones en la bodega de la taberna familiar. Desde entonces, mucho ha cambiado: la actividad ha crecido y su hijo Antonio, que solía enviar las piernas de cerdo hasta el valle de Parma, tuvo una idea precisa: “Quiero demostrar a todos que los mejores jamones también se producen aquí, en Fanano. “. Entonces, con sus hijos Stefano y Margherita y su esposa Giuliana, construyó en la pequeña aldea Cà Dante di Trentino (cerca de Fanano) una fábrica de jamones con tienda: un sitio de producción de vanguardia equipado con tecnologías de recuperación de calor que garantizan un intercambio de aire constante y un alto nivel de salubridad y calidad del producto.

LOS ARTESANOS DEL JAMÓN


Yo crecí en estas montañas de los Apeninos Modeneses, al pie del Monte Cimone, donde el aire limpio pica la cara en invierno y donde el arte de los picapedreros se ha convertido en una tradición de Fanano conocida en todo el mundo; donde las familias del pueblo me reconocían porque “yo era el hijo de Antonio … que quería demostrar a todos que los mejores jamones se hacen también en Fanano”. Las familias, precisamente, con las enseñanzas y los oficios que transmiten. Una familia como la mía que lleva trabajando el cerdo desde 1968 para lograr la meta de mi padre. Aprendí de él a ver lo que se puede mejorar y a trabajar con dedicación para conseguirlo. Yo elegí trabajar en estas montañas ricas en salubridad. Aquí hay crías certificadas y mataderos que garantizan la trazabilidad de la cadena de producción. Yo compro piernas de primera calidad y nuestra producción sigue la tradición utilizando la tecnología.

Hoy en día Fattoria Cà Dante es esto: la tradición chacinera dentro de un establecimiento equipado de vanguardia con sistemas tecnológicos que aprovechan la recuperación de calor, garantizan un intercambio constante de aire y un alto nivel de salud y calidad del producto. Entonces, mi historia quería crear un signo distintivo. Me enseñaron que “solo aquellos que conocen las tradiciones pueden ser innovadores”, así nació el jamon Castagnolo…eso tiene adentro la intensidad de nuestras montañas, el olor del otoño … pero esta es una historia en la historia. Nuestra singularidad en el mercado.

La filosofía en la preparaciónde las verdaderas tigelle montañeras:hechas “como antaño”